La metodología utilizada en España para financiar las competencias singulares o no homogéneas (aquellas que sólo han sido asumidas por algunas comunidades autónomas) tiende a generar valoraciones muy diferentes para una misma competencia en distintos territorios, lo que plantea obvios problemas de equidad que además son prácticamente invisibles para el público general e incluso para los analistas dado que los datos detallados de financiación de estas competencias no se publican regularmente.
Propuesta de reforma
Fedea publica hoy un trabajo de Ángel de la Fuente en el que se ilustra el problema y se ofrecen algunas sugerencias para resolverlo en línea con las recomendaciones de la Comisión de Expertos de 2017. En él se propone, en particular, modificar la financiación de las competencias singulares, con el fin de eliminar gradualmente las posibles inconsistencias en su valoración y de facilitar una transición suave hacia su integración en el sistema general en aquellos casos en los que se prevé su traspaso a todos los territorios. Más generalmente, se aboga por aprovechar la reforma del SFA para abordar una revisión general del listado y valoración de las actuales competencias singulares y, en algún caso, por la reasignación de competencias entre comunidades autónomas y corporaciones locales.
El criterio de coste histórico y sus limitaciones en el SFA
En el SFA actual y sus predecesores, los recursos destinados a las competencias singulares se determinan aplicando un criterio de coste histórico, similar al utilizado con todas las competencias traspasadas a los gobiernos regionales en las primeras etapas de la puesta en marcha del sistema autonómico. Esto es, a cada nueva competencia transferida se le asigna una financiación inicial igual al gasto presupuestado para la misma por la Administración Central en el momento de su traspaso. Esta financiación, además, pasa a integrarse en el Fondo de Suficiencia, con lo que su importe evoluciona con el indicador de ingresos tributarios del Estado (ITE). El procedimiento está pensado para garantizar la continuidad en la prestación de los servicios tras su traspaso, pero no asegura una valoración coherente de cada competencia en los distintos territorios que la van asumiendo y, por tanto, tampoco una calidad similar del servicio. A diferencia de lo sucedido con las competencias ahora consideradas homogéneas, hasta el momento no se ha puesto en marcha un proceso de integración de estas competencias en el sistema ordinario de financiación «por fórmula», que busca garantizar una cierta igualdad en la capacidad de prestación de servicios de las distintas administraciones.
Disparidades territoriales y criterios de valoración homogénea
Tras discutir brevemente las materias que integran el listado actual de competencias singulares, el trabajo muestra que el sistema vigente tiende a generar grandes disparidades entre territorios (de hasta más de dos a uno) en la financiación de determinadas competencias y argumenta que sería conveniente ir reduciendo gradualmente tales diferencias de forma que las valoraciones de aquellas competencias que previsiblemente acabarán siendo asumidas por todas las comunidades autónomas sean consistentes con la actual fórmula de población ajustada. Para el resto de las competencias seguramente no es factible proceder de la misma forma, pero deberíamos disponer al menos de algún estándar de referencia cuya publicación regular ayude a detectar/evitar diferencias sustantivas en la calidad del servicio entre las comunidades que han asumido determinadas competencias y el resto.
Más información
de la Fuente, A. (2026). «Sobre la financiación de las competencias singulares.» FEDEA, Colección Apuntes no. 2026-21. Madrid.