La recuperación de las reglas fiscales tras la pandemia abre una oportunidad para revisar el marco de disciplina presupuestaria aplicable a las comunidades autónomas (CCAA). El sistema actual, basado en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, presenta limitaciones importantes cuando se aplica al nivel autonómico. En estas condiciones, y dada la nueva gobernanza económica europea, se precisa una reforma del marco nacional.
Limitaciones del marco fiscal vigente para las comunidades autónomas
Fedea publica hoy un documento de trabajo de Fernando González (Universidad Complutense de Madrid) y Diego Martínez (Universidad Pablo Olavide de Sevilla y FEDEA) en el que se aborda esta cuestión.
La regla de gasto nacional vigente no está suficientemente conectada con un objetivo claro de reducción de la deuda. En la práctica, cumplir la regla puede, en algunos casos, conducir a una posición fiscal neutral, pero no necesariamente a una senda creíble de disminución del endeudamiento. Esto es especialmente relevante ya que las CCAA se encuentran entre los gobiernos subcentrales más endeudados de Europa, y algunas mantienen niveles de deuda muy alejados de la referencia legal del 13% del PIB regional.
Una regla de gasto autonómica con mecanismo de reducción de deuda
El trabajo propone una regla de gasto autonómica basada en los ingresos no financieros de cada comunidad que incorpora un mecanismo explícito de reducción de deuda. El gasto permitido debería evolucionar de acuerdo con una estimación prudente de los ingresos estructurales o tendenciales de cada comunidad autónoma, pero descontando además el esfuerzo necesario para aproximar gradualmente su deuda a un nivel de referencia.
Esta propuesta tiene tres ventajas principales. En primer lugar, vincula el gasto a una variable más cercana a la realidad presupuestaria de las comunidades autónomas: sus recursos no financieros. En segundo lugar, introduce una trayectoria previsible de reducción de deuda. No se trata solo de limitar el crecimiento del gasto año a año, sino de definir desde el principio una senda plurianual compatible con la sostenibilidad financiera. Y, en tercer lugar, la propuesta mejora los incentivos de cumplimiento; se neutraliza así uno de los problemas de la regla actual, a saber, que los incumplimientos pueden consolidarse en el tiempo, con lo que se debilita su eficacia.
El trabajo plantea un techo de gasto plurianual, preferiblemente alineado con el ciclo político de cuatro años, que permitiría corregir desviaciones dentro del periodo sin convertir cada incumplimiento anual en una nueva base permanente.
La regla propuesta funciona como una «regla de gasto con freno de deuda». Su lógica es que, a largo plazo, el gasto debe seguir la evolución de los ingresos, pero con una corrección adicional cuando la deuda se sitúa por encima del objetivo. Cuanto mayor sea la distancia entre la deuda observada y la referencia deseada, mayor será el esfuerzo exigido. A la vez, el diseño permite modular la intensidad del ajuste mediante parámetros transparentes: por ejemplo, alargando o acortando el periodo de convergencia hacia el objetivo de deuda.
Simulaciones y resultados: disciplina fiscal con realismo político
Las simulaciones realizadas para las CCAA muestran que la regla permitiría limitar el crecimiento del gasto y reducir la deuda de forma más previsible que el marco vigente. En el escenario principal, la deuda autonómica agregada se reduciría de forma gradual, con diferencias entre regiones en función de su punto de partida.
Un resultado relevante es que la regla no implica necesariamente una restricción uniforme ni permanentemente más severa que la regla oficial. Su grado de exigencia depende de dos elementos: la situación de partida de cada comunidad y los parámetros elegidos para la senda de ajuste. Si se da más peso a los ingresos recientes, la regla puede reconocer mejor los aumentos de capacidad fiscal. Si se amplía el periodo de convergencia de la deuda, el ajuste anual se suaviza. Esto permite combinar disciplina fiscal con realismo político.
Además, el diseño tiene una propiedad estabilizadora. Al basarse en ingresos tendenciales, la regla evita que los aumentos coyunturales de recaudación se traduzcan automáticamente en mayor gasto permanente. Así, sin recurrir a estimaciones complejas del ciclo económico, el mecanismo introduce una orientación fiscal más prudente y menos procíclica.
Coherencia con la nueva gobernanza fiscal europea y el medio plazo
La propuesta también encaja con la nueva orientación de la gobernanza fiscal europea, que concede más importancia a los planes plurianuales, a las sendas de gasto y a la sostenibilidad de la deuda.
España necesita pasar de un sistema de reglas anuales, poco coordinadas y con problemas de cumplimiento, a un marco más simple, transparente y orientado al medio plazo. En este sentido, debe ofrecer una guía clara sobre cómo compatibilizar la prestación de servicios públicos, la autonomía financiera y la reducción gradual de la deuda.
En suma, el trabajo plantea una reforma pragmática de la regla de gasto a nivel autonómico. Este enfoque puede contribuir a mejorar la sostenibilidad de las finanzas autonómicas y a reforzar la calidad institucional del marco fiscal español.
Trabajo completo
Martínez López, D. y F. González González (2026). «A Debt Brake Expenditure Rule for the Spanish Regions.» FEDEA Policy Paper no. 2026-02. Madrid.
