En un contexto de creciente concentración de la riqueza y presión sobre los sistemas de bienestar, el debate sobre la fiscalidad patrimonial ha cobrado una renovada relevancia. España es uno de los pocos países europeos que mantiene un impuesto sobre el patrimonio neto, pero su diseño actual presenta limitaciones significativas en términos de progresividad, equidad territorial y capacidad redistributiva. ¿Qué pasaría si reformáramos este impuesto o lo sustituyéramos por alguno de los modelos aplicados en otros países?
Fedea publica hoy un estudio de Francisco García-Rodríguez (Universidad de Alcalá y Fedea) que evalúa los efectos redistributivos y sociodemográficos de distintas configuraciones del Impuesto sobre el Patrimonio en España. El trabajo aplica técnicas avanzadas de microsimulación fiscal a los microdatos administrativos del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria, una base única que permite analizar con precisión cómo diferentes diseños del tributo afectan a la distribución de la riqueza y a la carga fiscal efectiva.
El estudio simula ocho escenarios alternativos que varían en aspectos clave como el mínimo exento, la existencia de bonificaciones autonómicas, el tipo de activos incluidos en la base imponible y la estructura del gravamen. Entre ellos se incluyen tanto reformas dentro del modelo español como la eliminación de exenciones y bonificaciones, como modelos externos inspirados en los sistemas de Noruega, Suiza, Francia e Italia, además de una propuesta de gravamen progresivo basada en la conocida propuesta de Thomas Piketty.
Los resultados son claros: en prácticamente todos los escenarios, la capacidad redistributiva del impuesto mejora respecto al diseño vigente. Las simulaciones revelan que los modelos menos selectivos —con bases más amplias y mínimos exentos más bajos— tienden a generar una mayor progresividad, ampliando el número de contribuyentes efectivos sin sacrificar equidad. Además, se observa que el sistema actual está altamente concentrado en la parte más alta de la distribución, con una carga fiscal efectiva muy desigual entre territorios debido a la descentralización normativa.
El trabajo también identifica variaciones relevantes en el perfil sociodemográfico de los contribuyentes bajo cada escenario. Así, mediante modelos econométricos, se analiza cómo características como el género, la edad, el tipo de hogar o la comunidad autónoma de residencia afectan a la probabilidad de tributar, destacando el impacto que tienen las reglas normativas sobre quién paga realmente el impuesto.
En conjunto, el estudio ofrece evidencia empírica rigurosa sobre el funcionamiento actual del Impuesto sobre el Patrimonio y el impacto potencial de su reforma. Su principal aportación es doble: por un lado, proporciona una herramienta replicable para evaluar reformas fiscales con microdatos reales y, por otro, contribuye al debate académico y político sobre cómo hacer que el sistema tributario español sea más justo, eficaz y sostenible.
Este trabajo cobra especial importancia en un momento en que se debate el papel que debe jugar la fiscalidad patrimonial en la lucha contra la desigualdad, el refuerzo de la financiación pública y la garantía de una mayor equidad territorial. Si bien el Impuesto sobre el Patrimonio tiene un peso recaudatorio modesto en el conjunto del sistema, su reforma podría desempeñar un papel relevante en la mejora del rendimiento redistributivo del sistema tributario, siempre que se aborden sus debilidades estructurales y se garantice un diseño normativo coherente.
Trabajo completo
García Rodríguez, F. (2025). “Progresividad y Redistribución de la Imposición Patrimonial en España: un Análisis de Microsimulación con el Panel de Hogares.” FEDEA, Estudios sobre la Economía Española no. 2025-19. Madrid.
