Observatorio Laboral

Observatorio Laboral: Análisis EPA Cuarto Trimestre 2016

La Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2016 cierra el año con un descenso en ocupados de 19.400 personas respecto al trimestre anterior y una fuerte caída en el número de desempleados en 83.000 personas, dejando la tasa de actividad (activos/adultos) en un preocupante 58,9%. Las cifras interanuales muestran un aumento en el número de adultos (mayores de 15 años) de 95.300 personas, en el número de ocupados de 413.900 y una disminución del número de personas desempleadas de 541.700. Por lo tanto, el número de inactivos asciende fuertemente, en 223.000. Luces, por tanto que provienen del aumento en ocupados y el descenso en parados, pero también sombras por el aumento de la inactividad. Este dato refleja una sociedad con pocos efectivos en el mercado laboral, causada por factores como la tardía incorporación de sus (escasos) jóvenes al mercado laboral, por la escasa participación laboral de algunos colectivos entre 20 y 65 años, así como por el preocupante envejecimiento al que nos enfrentamos.

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De la explotación regional de los datos de este trimestre, destacamos los siguientes elementos:

En primer lugar, hay una clara división este-oeste en cuanto a la proporción de Inactivos en las diferentes regiones. Al comparar la situación de 2016 con la de 2007, se observa que esta división muestra un patrón muy persistente en el tiempo, y sin duda factores como el envejecimiento y la emigración de personas jóvenes hacia otras regiones están detrás de las altas tasas de inactividad en la mitad oeste de nuestro país.

En segundo lugar, en cuanto a la incidencia de ocupados sobre adultos, destaca claramente el tercio noreste, junto a Madrid y Baleares. Estas regiones no sólo presentan mayores tasas de ocupación, sino que además son las que muestran una evolución más positiva en el último año. Es Madrid, junto a Baleares, quienes lideran las tasas de ocupación, alcanzando prácticamente un 54%, mientras que otras como Extremadura y Andalucía rondan el 40%.

Por último, las disparidades en el mercado laboral se reflejan también muy claramente al observar la incidencia de parados sobre el total de adultos. Se observa una notable disparidad norte-sur, que también se refleja en la tasa de paro. Además, estas divisiones parecen aumentar en el último año. Regiones como Extremadura y Andalucía se enfrentan a tasas de paro del 28%, más del doble que otras regiones, como Navarra, La Rioja, País Vasco, Aragón o Baleares, cuyas tasas de paro se sitúan por debajo del 14%. También es destacable el descenso en la tasa de paro en este año en regiones como en Asturias – de casi 6 puntos, Cantabria y Murcia – en torno a 5 puntos, muy superior al observado en otras regiones con tasas más elevadas, como las mencionadas Extremadura y Andalucía.

Cambios Regionales en la Composición de Personas Ocupadas

En este último año no se aprecian grandes cambios ni en la distribución por sexo ni por nivel educativo. Sin embargo, y como ya va siendo habitual, sigue aumentando la incidencia de los mayores de 44 años en el colectivo de ocupados: el 44% pertenece a este colectivo, lo cual es un claro síntoma del envejecimiento notable de la población ocupada de nuestro país.

Atendiendo a la tipología de empleos, la industria y la agricultura han ganado peso (ligeramente) en el empleo en detrimento del sector servicios, mientras que el sector de la construcción prácticamente no ha variado. La agricultura aumenta su incidencia relativa debido al aumento del sector en más de un punto en regiones como Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia y Murcia. La industria casi alcanza el 14% del empleo total, lo cual indica que poco a poco va recuperando el peso perdido en la crisis. El sector Servicios da empleo a más del 80% del total de ocupados en regiones como Madrid, Islas Baleares y Canarias, mientras que en otras, como País Vasco, Navarra o La Rioja, éste no alcanza el 65% del total del empleo, debido al importante peso de la industria, donde 1 de cada 4 ocupados trabajan en este sector, que sigue ganando peso. No cabe duda, por tanto, de que la especialidad sectorial de las diferentes regiones es muy dispar y así lo demuestran los datos a medida que el empleo se va recuperando.

Otro dato a destacar tiene que ver con el tipo de contrato, la tasa de temporalidad sigue avanzando, y en este año la incidencia de la contratación temporal en el total de asalariados ha aumentado un punto porcentual, llegando al 26,5% (aumento esperado teniendo en cuenta que todos los meses de 2016 hemos ido observando cómo la contratación temporal alcanza a 9 de cada 10 nuevos asalariados). Este comportamiento está dentro de lo esperado en un mercado laboral dual como el que describimos. En periodos de expansión la tasa de temporalidad aumenta ya que, como decimos, la mayoría de nuevos contratos que se firman son de este tipo (por ejemplo, en 2005 encontramos el máximo histórico en la tasa de temporalidad del 34,5%). Al analizar las diferencias inter-regionales, se vuelve a apreciar un eje norte-sur, en el que regiones como Extremadura, Andalucía, Murcia y los dos archipiélagos alcanzan tasas de temporalidad superiores al 30%. Madrid destaca por ser la comunidad con menores tasas de temporalidad – el 19,2%, aunque en el último año dicha tasa ha aumentado en un punto porcentual. También destacan Cantabria, Islas Baleares y La Rioja por el notable aumento de la incidencia de la temporalidad en más de 4 puntos porcentuales. Por el contrario, la temporalidad ha disminuido en algunas regiones como Navarra y Castilla- La Mancha en 1,5 y 2 puntos.

Finalmente, en estos últimos 12 meses la evolución de la jornada parcial muestra cambios interesantes. Si bien en el total nacional la incidencia de la jornada parcial alcanza el 15,3%, habiendo disminuido ligeramente en el último año, existen notables diferencias en cuanto a la evolución regional. Por ejemplo, Madrid, Cantabria y Castilla- La Mancha destacan por tener actualmente la menor incidencia de jornada a tiempo parcial de todo el Estado – menor al 14%. Además, curiosamente en las tres regiones se aprecia una disminución en dicha tasa en el último año. Por el contrario, la Comunidad Valenciana, con una tasa de parcialidad superior al 18% en 2015, ha sufrido un aumento de más de un punto porcentual en este año, alcanzando prácticamente a 20 de cada 100 ocupados.

Cambios Regionales en la Composición de Personas Desempleadas

El primer dato a destacar es que la duración del desempleo disminuye – el peso de los desempleados de larga duración (más de un año) cae en 2 puntos porcentuales en favor de los desempleados de corta duración (menos de tres meses). El hecho de que todavía 60 de cada 100 desempleados sean de larga duración es posiblemente el problema más grave al que se enfrenta nuestro mercado laboral, pero el hecho que en este año haya disminuido en dos puntos porcentuales es sin duda un dato positivo, aunque insuficiente. Esta disminución en el desempleo de larga duración no es homogénea por regiones. El descenso más acusado se observa en Navarra – de hasta 10 puntos, seguido de lejos por Murcia y la Comunidad Valenciana -casi 5 puntos. Sin embargo, en Cantabria la incidencia de este colectivo ha aumentado en casi 6 puntos porcentuales.

Transiciones Laborales

El observatorio compara la evolución de las diferentes regiones en cuanto a la creación y a la destrucción de empleo. Como ya hemos apuntado en trimestres anteriores, la creación y destrucción trimestral de empleo muestra una enorme volatilidad pues en muchas regiones el empleo es altamente estacional y se producen variaciones muy notables de unos trimestres a otros. Este es el caso de Baleares, que en este cuarto trimestre presenta una fuerte destrucción de empleo por la rescisión de muchos contratos temporales. Además, al compararlo con los mismos datos de exactamente hace un año, vemos que en esta región, se ha asistido a una mayor destrucción de empleo, lo cual no apunta en una dirección positiva.

Tomando una perspectiva sectorial, si bien en media el mercado laboral ha experimentado una leve creación neta de empleo, el sector servicios ha experimentado destrucción neta de empleo. Sin embargo, este hecho parece ser relativamente común en el cuarto trimestre del año, puesto que también se ha evidenciado en años anteriores y se debe fundamentalmente a la finalización de muchos contratos de naturaleza estacional. Por el contrario, la Industria ha experimentado creación neta de empleo, que al comparar con la situación de este trimestre con la de hace un año, se observa un cambio en la dinámica de empleo, que pasa de destruir empleo neto a crear empleo neto en este sector.

Destacados Regionales

Asturias presenta una caída en la tasa de paso respecto al año anterior de casi 6 puntos porcentuales, dejando esta cifra en 14,6%.

Los jóvenes andaluces es el colectivo que sufre la mayor tasa de paro del país: 57,8%.

La mayor diferencia en la tasa de paro entre mujeres y hombre la encontramos en Castilla- La Mancha: 8 puntos.

En La Rioja el peso de las mujeres desempleadas ha caído más de 10 puntos en un año, desde el 55,8% hasta el 45,2% actual.

Asturias es la región con los desempleados más formados y a su vez en la que este colectivo pierde más peso frente a trabajadores con menores niveles educativos.

La incidencia de los parados de larga duración sigue disminuyendo. En especial, en Navarra ha caído en 10 puntos. A su vez, en esta región, la incidencia relativa de los desempleados con niveles de formación más altos ha aumentado notablemente (en 8 puntos porcentuales).

Hace un año, Navarra estaba entre las regiones con menor peso de los menores de 25 entre sus ocupados. Actualmente, esta región se encuentra entre las cuatro regiones con mayor peso de este colectivo tras una subida de 1,8 puntos en su incidencia relativa.

Murcia es la única región dónde el peso de los trabajadores ocupados con niveles bajos de formación ha aumentado, superando así a Canarias.

La mayor caída del empleo neto se ha producido en Baleares (un 11.21%, casi 65.000 personas).

Sobre el Observatorio Laboral de Fedea (2016T4)

En este Observatorio Laboral, se explotan las dimensiones regional y sectorial de los cambios producidos en el empleo en cada trimestre. Se comparan los cambios producidos en este trimestre con los observados en el mismo trimestre de 2007, momento previo a la entrada de la recesión, así como en el mismo trimestre del año anterior.

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