Un estudio de Ahmed Ación López y Carlos Vidal-Meliá, publicado por Fedea, analiza 280 perfiles y los conecta con la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2024. Ninguno de los perfiles alcanza la neutralidad actuarial con la fórmula vigente y la diferencia es mayor entre las mujeres y las personas con pensiones más elevadas.
Universitat de València | University of Cassino and Southern Lazio | Fedea | Estudios sobre la Economía Española 2026/25
Resultado principal: con las hipótesis centrales del estudio, el pago único legal representa un 51,2 % del valor actual esperado del complemento vitalicio al que sustituye. Esta falta de neutralidad de la fórmula no implica, por sí sola, que elegir el capital sea irracional: liquidez, fiscalidad, preferencias personales y riesgo normativo pueden hacerlo razonable en casos concretos.
Fedea ha publicado el documento «Delayed-Retirement Incentives in Spain: Evaluating Lump-Sum Commutation and Actuarial Fairness», de Ahmed Ación López, investigador de la University of Cassino and Southern Lazio, y Carlos Vidal-Meliá, catedrático de Economía Financiera y Actuarial de la Universitat de València y miembro del Instituto Universitario de Derecho Patrimonial – Patrimonium.
España permite a quienes prolongan su vida laboral más allá de la edad ordinaria escoger entre un incremento permanente de la pensión, un pago único calculado legalmente o una combinación de ambos. El trabajo pregunta si el capital y el complemento vitalicio tienen un valor actuarial comparable y qué factores podrían explicar que algunas personas prefieran cobrar de inmediato.
El asunto afecta a una opción cada vez más relevante dentro de la política de jubilación. En la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2024, la jubilación demorada representa el 7,96 % de las nuevas altas analizadas. Entre quienes se jubilaron de forma demorada, el 24,02 % eligió el pago único o la modalidad mixta y el 76,33 % había retrasado la jubilación uno o dos años.
Un análisis de 280 perfiles conectado con datos reales
Los autores construyen 280 perfiles que combinan las reglas institucionales del sistema con sexo, edad, duración de la demora y nivel de pensión. Después ponderan esos resultados con la composición observada en la Muestra Continua de Vidas Laborales de 2024, lo que permite pasar de ejemplos aislados a una valoración representativa de quienes efectivamente retrasan su jubilación.
La valoración principal utiliza mortalidad dinámica diferenciada por sexo y tramo de pensión. El artículo también contrasta los resultados con la mortalidad oficial de cohorte del Instituto Nacional de Estadística y somete las conclusiones a distintos escenarios de tipos de interés, fiscalidad, descuento subjetivo y percepción del riesgo sobre futuras pensiones.
El pago único cubre, en promedio, algo más de la mitad
En el escenario de referencia, la relación ponderada entre el pago único y el valor actual actuarial del complemento vitalicio renunciado es 0,512. Dicho de otro modo, por cada 100 euros de valor actuarial esperado que ofrece el complemento permanente, la fórmula del pago único reconoce, en promedio, 51,2 euros. Ninguno de los 280 perfiles alcanza la equivalencia actuarial.
El horizonte de recuperación —el tiempo necesario para que los complementos mensuales acumulados superen el capital— es siempre inferior a la esperanza de vida restante estimada. Por eso, en la mayoría de los perfiles, la probabilidad de fallecer antes de recuperar mediante el complemento vitalicio la cantidad cobrada como pago único es reducida.
Una diferencia mayor para mujeres y pensiones altas
La brecha es más amplia para las mujeres porque su mayor longevidad eleva el valor esperado de un complemento cobrado durante toda la vida, mientras que el pago único legal no incorpora esa diferencia. También aumenta con el nivel de pensión: la fórmula del capital crece menos que proporcionalmente, mientras que el complemento permanente mantiene una relación más directa con la pensión.
El resultado plantea una cuestión distributiva relevante. Dos personas con el mismo retraso pueden recibir pagos únicos que representan proporciones muy distintas del complemento que abandonan, dependiendo de su sexo, longevidad esperada y cuantía de pensión. La neutralidad no exige necesariamente que todo el mundo reciba la misma cantidad, sino que las alternativas tengan valores comparables bajo criterios transparentes.
Por qué el capital puede seguir siendo una elección razonable
El estudio separa dos preguntas que suelen confundirse. La primera es si la fórmula pública es actuarialmente neutral; la respuesta es negativa en todos los perfiles analizados. La segunda es si una persona concreta puede tener motivos racionales para elegir el pago único; la respuesta depende de sus circunstancias y preferencias.
El capital puede resultar atractivo para atender necesidades inmediatas, amortizar deuda, invertir, dejar una cantidad heredable o reducir la exposición a cambios futuros en las reglas de las pensiones. La fiscalidad y una preferencia intensa por el consumo presente también pueden acercar ambas opciones desde la perspectiva individual, aunque no cambien su valoración actuarial estricta.
En el escenario conjunto más favorable al pago único, 60 de los 280 perfiles alcanzan la indiferencia y representan el 39,38 % de la población ponderada. Sin embargo, esos perfiles explican solo 8,0 puntos porcentuales del 24,02 % que realmente eligió el capital o la modalidad mixta. El resto exige considerar otros motivos, restricciones o posibles carencias de información.
Una pérdida de bienestar condicionada por las hipótesis
Como ejercicio complementario, el artículo utiliza un modelo de utilidad con aversión al riesgo. En su calibración central, la elección del pago único genera una diferencia media equivalente al 3,00 % del consumo mensual, unos 71,4 euros. La brecha estimada es mayor para las mujeres y aumenta con el nivel de pensión.
Los autores subrayan que esta estimación es condicional y exploratoria. No observa directamente las razones de cada pensionista, sus necesidades de liquidez, su salud, su patrimonio ni su entorno familiar; por tanto, no debe interpretarse como una demostración de que las decisiones reales son equivocadas.
Revisar la fórmula y mejorar la información
El estudio propone revisar la calibración del pago único para reducir diferencias sistemáticas y reforzar la información en el momento de la elección. Una comunicación útil debería mostrar, junto al capital, el complemento mensual alternativo, su valor actuarial estimado y el horizonte a partir del cual la opción vitalicia acumula más pagos.
Los autores no recomiendan eliminar la flexibilidad. Su conclusión es que una decisión irreversible entre liquidez presente e ingresos vitalicios requiere comparaciones comprensibles y una fórmula cuya falta de neutralidad sea explícita. La política pública puede respetar preferencias heterogéneas y, al mismo tiempo, evitar que el diseño oriente silenciosamente la elección hacia una opción menos valiosa.
El trabajo forma parte de un proyecto financiado parcialmente por la Fundación Ramón Areces. Carlos Vidal-Meliá reconoce asimismo la financiación de la Generalitat Valenciana mediante el programa PROMETEO 2025, proyecto CIPROM/2024/075. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores y no representan necesariamente las de Fedea.
Más información
Ación López, A. y Vidal-Meliá, C. (2026). «Delayed-Retirement Incentives in Spain: Evaluating Lump-Sum Commutation and Actuarial Fairness». Estudios sobre la Economía Española 2026/25. FEDEA.
