Sanidad y Dependencia

Food for Thought: Aportaciones al debate sobre políticas públicas de dependencia

En España, el sistema de atención a la dependencia, conocido como SAAD se creó a finales de 2006 mediante la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en Situación de Dependencia (Ley 39/2006 del 14 de diciembre) con el fin de ofrecer servicios y prestaciones económicas a aquellas personas que están en situación de dependencia, esto es, que requieren ayuda especial para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.

En la última entrega del Observatorio de la Dependencia de Fedea, en noviembre de 2024, se destacaba que el presupuesto destinado a la partida de dependencia ha venido incrementándose considerablemente desde 2021. En 2022 se destinó un 19% más y en 2023 el presupuesto aumentó un 15% alcanzando los 7.116,8 millones de euros. Asimismo, destacamos la notable reducción en el limbo de la dependencia, situándose en 135.400 personas en esa fecha, un 65% por debajo del pico máximo registrado en diciembre de 2015 (385.000 personas). Como puede verse en el Gráfico 1, en junio 2024 el 9% de las personas con derecho a prestación se encontraban en el limbo de la dependencia (conjunto de individuos que oficialmente se encuentran reconocidos como sujetos de derechos pero que todavía no han recibido ninguna prestación o subsidio) frente al 33% del pico máximo registrado en diciembre de 2015. Este hecho supera ampliamente a lo estipulado en el “Plan para reducir la lista de espera del SAAD” puesto en marcha en abril 2021 SAAD y que fijaba una meta de no superar las 170.000 personas en lista de espera y establecía un porcentaje de personas pendientes de recibir la prestación del 12,7% a nivel nacional (Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, 2021).

Gráfico 1: Número de personas con derecho a prestación y número de personas beneficiarias: limbo de la dependencia. España. 2009-2024.

Fuente: IMSERSO

Algunas reflexiones y propuestas

En los últimos años, el SAAD ha mejorado considerablemente, sobre todo por la reducción de las listas de espera y el sostenido aumento del presupuesto de dependencia tras varios años de estancamiento. Sin embargo, en los observatorios y otros estudios de carácter más científico divulgados desde Fedea se mencionan algunas posibles direcciones en las que debería avanzar el sistema:

  • La reducción del volumen de prestaciones económicas (y el consiguiente aumento de oferta de servicios) que libere a los cuidadores no profesionales (mayoritariamente las hijas y parejas de los dependientes), permitiéndoles incorporarse al mercado de trabajo.
  • Agilizar los trámites y procedimientos para acceder a prestaciones.
  • Avanzar en una posible evaluación y valoración del SAAD por parte de los ciudadanos para saber su opinión sobre los servicios ofrecidos, su calidad y cantidad. En definitiva, algo similar a lo publicado con el Barómetro Sanitario respecto al sistema sanitario que permita medir la satisfacción de los usuarios con el sistema de dependencia.
  • Eliminar o, al menos, disminuir, la incertidumbre financiera que sufren las regiones, a través de la diversificación de las fuentes de financiación, planteando una combinación entre financiación pública, vía impuestos y contribuciones (idealmente mediante un sistema de aseguramiento público), complementada con financiación privada derivada de la promoción del aseguramiento privado de los individuos.
  • Avanzar hacia un modelo de atención residencial más personalizado, facilitando la convivencia de mayores activos en el seno de pequeñas comunidades.
  • Profesionalizar la fuerza de trabajo y mejorar sus condiciones laborales (estabilidad contractual, formación y salarios), tanto en la atención domiciliaria como en la residencial.
  • Progresar en la coordinación efectiva entre atención sanitaria y atención a la dependencia, evitando el uso de la una para atender problemas propios de la otra y reconociendo que los programas de LTC son tan coste-efectivos (o más) que los programas de salud.
  • Dada la disímil provisión regional, poder garantizar un mínimo de atención para todos los ciudadanos, que, teniendo en cuenta las características idiosincráticas de cada región, evite o reduzca significativamente las diferencias de cobertura a nivel regional,

Trabajo completo

Jiménez-Martín, S. y A. Viola (2025). «Food for thought: aportaciones al debate sobre políticas públicas de Dependencia». FEDEA, Colección Apuntes no. 2025-13. Madrid.

Fundación de Estudios de Economía Aplicada
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