Infraestructuras

Esfuerzo residencial y desigualdad económica

Fedea publica hoy un trabajo de Fernando Pinto, de la Universidad Rey Juan Carlos I, en el que se analiza la evolución y la distribución del esfuerzo residencial en España entre 2019 y 2024 a partir de microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (INE). El esfuerzo residencial se calcula como la proporción de la renta disponible destinada a gastos monetarios de vivienda, incluyendo el alquiler o la cuota hipotecaria bruta (intereses más devolución de principal), así como los suministros de energía y agua, los gastos de comunidad, seguros y tributos. Este indicador permite medir el peso efectivo de la vivienda y servicios relacionados en los presupuestos familiares.

Durante el periodo analizado, el gasto residencial medio mensual por hogar a precios corrientes aumentó de manera importante, pasando de 610 euros en 2019 a 690 euros en 2024 (con un aumento del 13%). Este incremento se explica por el encarecimiento de los suministros y del alquiler y, desde 2022, por el aumento de las cuotas hipotecarias asociado al endurecimiento de las condiciones financieras, coincidiendo con el giro restrictivo de la política monetaria del BCE. En numerosos casos, el crecimiento del coste residencial ha superado el de la renta disponible, intensificando la presión presupuestaria de los hogares. Conviene señalar que estos incrementos se refieren al promedio del conjunto de la población y no al de cada cohorte de nuevos contratos de alquiler o compra, que es la referencia que suele predominar en el debate público y que arroja cifras significativamente superiores.

Por su parte, la carga residencial presenta una estructura claramente desigual. Por régimen de tenencia, los hogares en alquiler registran el mayor esfuerzo medio (33,5 %), seguidos de los propietarios con deuda (30,7%), mientras que los propietarios sin deuda muestran niveles sensiblemente inferiores (17,3%), aunque no nulos debido al peso de los gastos corrientes de la vivienda.

La desigualdad por nivel de renta es especialmente marcada. Los hogares del primer quintil destinan en promedio el 36,2% de su renta a la vivienda, frente al 13,6% del quinto quintil. Las situaciones de sobreesfuerzo (definido como un nivel de esfuerzo superior al 40%) son también muy asimétricas: afectan al 17,3% de los hogares del quintil inferior y solo al 1,2% del superior. La vivienda actúa así como un gasto rígido que amplifica las diferencias económicas preexistentes y reduce significativamente la liquidez disponible para otras necesidades en los tramos bajos de renta.

La vulnerabilidad residencial se concentra además en perfiles concretos. La incidencia del sobreesfuerzo alcanza el 18,9% entre los hogares con baja intensidad laboral, frente al 7,4% en los de alta intensidad. Los hogares unipersonales jóvenes presentan también niveles elevados de presión, asociados a la ausencia de economías de escala y a una mayor dependencia del alquiler. A ello se suman diferencias territoriales persistentes entre comunidades autónomas, reflejo de desequilibrios persistentes entre costes residenciales e ingresos.

Entre los propietarios con deuda, el momento de adquisición de la vivienda introduce una diferenciación adicional. El esfuerzo medio alcanza el 34,1% entre quienes compraron entre 2019 y 2024, frente al 28,6% entre quienes adquirieron entre 2012 y 2018 y al 23,8 % entre los compradores anteriores a 2011, lo que evidencia una mayor presión sobre los adquirentes recientes.

En conjunto, el esfuerzo residencial en España durante 2019–2024 muestra una estructura persistentemente desigual y estrechamente vinculada a la renta, el régimen de tenencia, la estabilidad laboral y el momento de acceso a la vivienda. Como indicador de presión presupuestaria contemporánea, permite identificar con claridad los grupos donde se concentra la tensión económica asociada a la vivienda y subraya la relevancia del mercado residencial en la configuración de la desigualdad económica entre hogares.

Destacados

Los gastos relacionados con la vivienda tensionan los presupuestos familiares, con especial incidencia sobre las rentas más bajas, los hogares con baja intensidad laboral y los hogares unipersonales jóvenes.

Según los datos de la ECV, el gasto residencial medio mensual de los hogares a precios corrientes se ha incrementado en un 13% entre 2019 y 2024, con un incremento destacado de los suministros, por encima del 25%. Los alquileres y las cuotas hipotecarias brutas han crecido en promedio un 15% y un 12,5% respectivamente.

Trabajo completo

Pinto, F. (2026). “Esfuerzo residencial y desigualdad económica en España: evidencia 2019–2024.” FEDEA, Serie conjunta sobre economía de la vivienda, Estudios sobre la Economía Española no. 2026-08, Madrid.

Fundación de Estudios de Economía Aplicada
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