Fedea publica el estudio «NDC Benchmarking of Spanish Pensions: Disability, Survivor Reversibility and Hidden Redistribution», de Ahmed Ación López, investigador del Departamento de Economía y Derecho de la University of Cassino and Southern Lazio, y Carlos Vidal-Meliá, catedrático de Economía Financiera y Actuarial de la Universitat de València y miembro del Instituto Universitario de Derecho Patrimonial – Patrimonium.
El trabajo construye un contrafactual basado en cuentas nocionales de contribución definida (NDC, por sus siglas en inglés). A partir de las cotizaciones efectivamente observadas, reconstruye el capital que cada persona habría acumulado bajo una regla contributiva estilizada y lo compara con el valor actual esperado de la pensión de prestación definida reconocida por el sistema español.
La aportación central es ampliar la comparación más allá de la jubilación ordinaria. El modelo incorpora la incapacidad permanente, la reversión de la pensión a un superviviente y diferencias de mortalidad por sexo, cuantía de pensión, grado de incapacidad y edad de inicio. Italia se utiliza como referencia institucional para mostrar que incluso un sistema NDC necesita reglas explícitas para estas contingencias.
31.382 observaciones administrativas y tres medidas complementarias
El análisis cubre las cohortes de entrada en jubilación o incapacidad de 2015 a 2023 y reúne 31.382 observaciones: 4.659 de jubilación y 26.723 de incapacidad permanente. La muestra se limita a los casos en los que el capital nocional puede reconstruirse de forma consistente a partir de bases de cotización observadas, sin completar lagunas mediante cotizaciones legales que no fueron efectivamente ingresadas.
Los autores emplean tres indicadores. La brecha compara el capital contributivo reconstruido con el coste actuarial de la pensión; la ratio de valor recibido (MWR) relaciona ese coste con el capital reconstruido (una MWR de 2 indica que el primero duplica al segundo); y la tasa interna de rendimiento real resume el retorno implícito de las cotizaciones. Son perspectivas complementarias de una misma comparación, no medidas de suficiencia o de protección frente a la pobreza.
La incapacidad concentra las mayores diferencias
Los costes actuariales de las pensiones observadas superan, en general, el capital NDC reconstruido, pero la distancia cambia notablemente según la contingencia y el sexo. En el escenario de referencia sin cobertura de supervivencia, la cohorte de 2023 presenta entre las mujeres una MWR mediana de 1,710 en jubilación y de 3,477 en incapacidad. Entre los hombres, las cifras son 1,280 y 2,109, respectivamente.
En términos monetarios, el coste actuarial supera al capital reconstruido en una mediana de 103.573 euros para las jubiladas y de 188.825 euros para las pensionistas por incapacidad de 2023. Entre los hombres, las diferencias medianas son 50.092 y 131.441 euros. Las tasas internas de rendimiento real de la incapacidad alcanzan el 15,39 % para las mujeres y el 9,82 % para los hombres en esa cohorte.
El patrón se mantiene en las cohortes anteriores y persiste después de utilizar mortalidad específica por grado y edad de inicio de la incapacidad. La explicación principal combina menos cotizaciones acumuladas, un acceso más temprano a la prestación y las reglas protectoras propias de esta contingencia. La gravedad también importa, aunque las estimaciones de los grados más severos deben interpretarse con prudencia porque se basan en submuestras pequeñas.
Los derechos de supervivencia actúan por dos vías
La reversión a favor de un superviviente no puede incorporarse como un simple añadido. Primero, una parte de las cotizaciones financia esa cobertura: al utilizar un tipo contributivo que incluye jubilación, incapacidad y supervivencia, el capital NDC reconstruido aumenta y la brecha se reduce. Después, si existe una persona beneficiaria, el valor de la pensión reversible eleva el coste actuarial de la prestación.
Esta descomposición cambia de forma sustancial algunos resultados. Para los hombres jubilados en 2023, incluir en el referente la cotización destinada a prestaciones de supervivencia, sin asignar un beneficiario, eleva el capital mediano de 190.310 a 232.499 euros y reduce la MWR de 1,280 a 1,048. Al valorar una pensión de viudedad del 52 %, la MWR vuelve a aumentar hasta 1,267. El efecto es mayor para los hombres bajo la hipótesis estandarizada de edad del cónyuge utilizada en el estudio.
El resultado muestra por qué conviene separar el efecto de financiación del efecto sobre las obligaciones. Imputar todas las cotizaciones únicamente a la jubilación sobrevaloraría su respaldo contributivo; añadir la pensión de supervivencia sin reconocer cómo se financia mezclaría dos canales actuarialmente distintos.
Un mayor rendimiento actuarial no significa una pensión más alta
Las mujeres, las carreras cortas o fragmentadas y quienes acceden antes a una pensión de incapacidad tienden a registrar MWR y rendimientos internos más elevados. En el caso de las mujeres intervienen tanto una mayor esperanza de vida como historiales contributivos, en promedio, más interrumpidos. Entre las personas con incapacidad, la edad temprana de inicio reduce el tiempo disponible para acumular cotizaciones y alarga el periodo esperado de cobro.
El estudio insiste en una cautela decisiva: estos indicadores comparan prestaciones y cotizaciones, pero no miden la cuantía suficiente para vivir, la protección frente a la pobreza ni la conveniencia social de redistribuir. Una MWR alta puede corresponder a una pensión mensual baja si el capital contributivo previo es todavía menor. Los resultados identifican transferencias implícitas; no califican a ningún grupo como «sobreprotegido».
Italia: referencia institucional, no modelo para copiar
Italia sirve como contraste porque su sistema vincula la pensión de vejez a las cotizaciones acumuladas a lo largo de la vida y las transforma en una renta mediante coeficientes dependientes de la edad. Esa arquitectura hace más visible la relación contributiva y ofrece una referencia útil para reconstruir el capital nocional en España.
Sin embargo, la experiencia italiana también muestra el límite de una lectura simplificada de las cuentas nocionales. La incapacidad y la supervivencia siguen necesitando decisiones adicionales sobre financiación, valoración actuarial, mortalidad y redistribución; no pueden tratarse como meras extensiones de la pensión de jubilación.
Por eso, el estudio no presenta Italia como un diseño listo para importar. La lección comparada es otra: incluso cuando la contributividad está formulada de manera explícita, la transparencia exige identificar por separado los componentes de seguro y las transferencias que protegen frente a riesgos familiares y laborales.
Tres implicaciones para el seguimiento de las pensiones
La primera es integrar jubilación, incapacidad y supervivencia en un marco actuarial común. Las reformas centradas únicamente en la edad de jubilación, los porcentajes de devengo o la revalorización no permiten observar cómo se distribuyen todas las obligaciones del sistema.
La segunda es hacer más visible la separación entre derechos basados en cotizaciones, componentes de seguro y objetivos redistributivos. La protección de la incapacidad, la viudedad, las rentas mínimas o las carreras de cuidados puede ser socialmente deseable; identificar su coste y sus beneficiarios permite financiarla y evaluarla con mayor transparencia.
La tercera es utilizar la lógica NDC como disciplina de medición, no como una receta automática de reforma. El referente hace explícita la tensión entre neutralidad actuarial y suficiencia social, pero no decide cuál debe prevalecer. Su utilidad consiste en mostrar dónde nacen las obligaciones, dónde se concentra la redistribución y qué elementos de la promesa de pensión necesitan una financiación claramente identificada.
Alcance y límites de los resultados
Las cifras son medianas de indicadores individuales y no una estimación agregada de la deuda del sistema. La valoración de supervivencia se refiere a derechos generados por pensionistas de jubilación o incapacidad y utiliza perfiles estandarizados de beneficiarios; no incluye pensiones causadas por el fallecimiento de personas todavía activas. Las tablas de mortalidad recogen diferencias observadas, pero no incorporan una proyección explícita de futuras mejoras de longevidad.
Estas limitaciones delimitan la interpretación, pero no alteran el hallazgo central: una evaluación centrada exclusivamente en la jubilación ofrece una imagen incompleta. La transparencia requiere valorar conjuntamente el capital contributivo, la protección por incapacidad, los derechos de supervivencia y los objetivos redistributivos.
La investigación ha recibido financiación de la Generalitat Valenciana mediante el programa PROMETEO 2025 para grupos de investigación de excelencia, proyecto CIPROM/2024/075. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores y no representan necesariamente las de Fedea.
Más información
Ación López, A. y Vidal-Meliá, C. (2026). «NDC Benchmarking of Spanish Pensions: Disability, Survivor Reversibility and Hidden Redistribution». Estudios sobre la Economía Española. FEDEA
Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación que ha sido financiado en parte por la Fundación Ramón Areces y será presentado en la II Jornada sobre el sistema Público de Pensiones que se celebrará el próximo 25/9/26.
