Fedea publica hoy un documento de trabajo de Judith Arnal (Centre for European Policy Studies-CEPS- y Real Instituto Elcano) en el que se analiza la etiqueta Finance Europe como intento de movilizar el ahorro minorista europeo y canalizarlo preferentemente hacia activos europeos.
En junio de 2025, siete Estados miembros de la UE lanzaron Finance Europe, una etiqueta paneuropea para productos de ahorro minorista que exige invertir al menos el 70% de los recursos en activos europeos. La iniciativa responde al diagnóstico del informe Letta sobre la fuga anual de 300.000 millones de euros de ahorro europeo hacia mercados extranjeros, principalmente estadounidenses, debido supuestamente a la fragmentación de los mercados financieros europeos.
El artículo muestra que tanto el diagnóstico como la solución propuesta adolecen de deficiencias fundamentales. El análisis revela que la UE se enfrenta a un trilema macroeconómico insoluble: no es posible mantener simultáneamente un superávit estructural por cuenta corriente, déficits públicos persistentes y la pretensión de retener el ahorro privado dentro de las fronteras europeas. Los 300.000 millones no representan una fuga patológica, sino el resultado natural de desequilibrios estructurales que requieren reformas más profundas. Asimismo, el problema más acuciante de los mercados financieros europeos es la falta de desarrollo, más que la fragmentación.
Comparando el desempeño de carteras con un sesgo europeo con otras globalmente diversificadas con datos para 2005-2025, el estudio cuantifica los costes reales de la restricción geográfica propuesta en la etiqueta Finance Europe. Los resultados muestran que limitar la inversión a activos europeos reduce la sustancialmente la rentabilidad (3,73% frente a 5,61% anual), incrementa la volatilidad (20,91% frente a 16,49%) y resulta en una eficiencia 2,6 veces inferior medida por el ratio de Sharpe.
La evaluación de experiencias previas en Francia (PEA), Italia (PIR) y Suecia (ISK) refuerza estas conclusiones: el modelo sueco, sin restricciones geográficas pero con un diseño fiscal que elimina las restricciones temporales y de liquidez, logra una penetración del 27% del PIB frente al 3,5% francés y 0,8% italiano, que sí imponen sesgos domésticos.
El trabajo concluye que Finance Europe, en su diseño actual, constituye más un gesto simbólico de carácter político que una herramienta de transformación efectiva. Su enfoque intergubernamental fracasa al no conseguir incentivos fiscales comunes ni siquiera entre siete países, mientras que promover artificialmente un home bias europeo contradice los principios básicos de diversificación financiera y puede erosionar la confianza de los ahorradores en productos promovidos por las autoridades. Como se pone de manifiesto en el trabajo, existe abundante evidencia empírica de la existencia de un fuerte sesgo hacia activos domésticos, que lleva a los inversores a renunciar a buena parte de los beneficios de la diversificación internacional.
Para una movilización efectiva del ahorro minorista europeo se requieren reformas estructurales más ambiciosas que aborden las causas subyacentes del subdesarrollo de los mercados de capitales, no etiquetas que institucionalicen sesgos subóptimos ni que pretendan abarcar una multiplicidad de objetivos de política pública de manera simultánea. Tomar como referencia las medidas promovidas por otros Estados miembros con mercados de capitales verdaderamente desarrollados, como Suecia o Dinamarca, puede ayudar a diseñar políticas más eficaces en el resto de la Unión Europea.
En el caso concreto de la movilización del ahorro minorista, un primer paso necesario es establecer un tratamiento fiscal simple y adecuado de los productos de inversión minorista, preferentemente sin limitar geográficamente el universo de inversión. En caso de introducir finalmente incentivos fiscales a los productos portadores de la etiqueta Finance Europe, será importante no empeorar la fiscalidad del resto de los productos de inversión con el fin de lograr un impacto fiscal neutral. Si además se persigue que el ahorro minorista europeo se destine a activos europeos, será imprescindible poner en marcha una batería amplia de medidas que refuerce la competitividad del tejido empresarial europeo y por tanto, su rentabilidad.
Trabajo completo
Arnal, J. (2025). “El espejismo de Finance Europe: por qué etiquetar el ahorro no resuelve los desequilibrios estructurales europeos.” FEDEA, Colección Apuntes no. 2025-26. Madrid.
