El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) establece el conjunto de objetivos y medidas dirigidos a avanzar en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y en la transformación del sistema energético en España. Dado que el Plan inicia ya la segunda mitad de su periodo de vigencia, resulta especialmente relevante evaluar con mayor precisión el grado de cumplimiento de los objetivos comprometidos y las desviaciones que se están produciendo respecto a la senda prevista.
En este contexto, Fedea publica hoy la segunda edición del Observatorio para el seguimiento de los indicadores del PNIEC, elaborado por Diego Rodríguez (UCM y FEDEA). El objetivo del trabajo es analizar, a partir de la información más reciente disponible, el estado de avance en el cumplimiento de los principales objetivos delineados en el PNIEC para 2030, identificando las dificultades que están emergiendo en su cumplimiento y actualizando el diagnóstico realizado en la primera edición del Observatorio.
Desviación creciente en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero
El trabajo señala que cada vez resulta más difícil alcanzar el objetivo comprometido en el PNIEC de una reducción del 32% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 respecto a 1990. La fuerte reducción observada en 2023 no se ha consolidado en los años posteriores: en 2024 la caída de emisiones fue de apenas el 0,8% y las estimaciones recogidas en el trabajo apuntan a un aumento superior al 1% en 2025. De confirmarse, esto implicaría un mayor alejamiento de la senda prevista, que exigiría reducciones anuales superiores al 5% hasta el final de la década, un ritmo que históricamente solo se ha alcanzado en contextos de crisis económica o con una contribución extraordinariamente favorable del sector eléctrico. En la actualidad, se habría alcanzado en torno a una quinta parte de la reducción de emisiones necesaria entre 2021 y 2030, con un avance muy desigual entre sectores y un amplio margen pendiente en la segunda mitad de la década.
Desde una perspectiva sectorial, la generación eléctrica y la industria continúan contribuyendo de forma positiva a la reducción de emisiones, si bien la aportación del sector eléctrico en 2025 se revirtió como consecuencia del cambio en el mix de generación tras el apagón. Otros sectores, sin embargo, presentan una evolución claramente desfavorable. En particular, el transporte continúa siendo el principal obstáculo para el cumplimiento de los objetivos del PNIEC, con una tendencia creciente de sus emisiones desde 2021 y una contribución determinante al desvío de las emisiones agregadas con respecto a la senda prevista. También los hogares y el sector servicios muestran una resistencia significativa a la reducción de emisiones.
Renovables y electrificación: avances desiguales en el cumplimiento del PNIEC 2030
El trabajo destaca que la penetración de energías renovables en el consumo final de energía alcanzó el 25,4% en 2024, lo que supone una mejora de casi un punto porcentual respecto al año anterior, explicada fundamentalmente por su fuerte expansión en el sector eléctrico. Pese a ello, el autor subraya que este nivel se sitúa aún muy lejos del objetivo del 48% fijado para 2030, lo que refleja la evolución desfavorable del transporte y de los usos térmicos, donde la penetración de energías limpias se ha estancado o incluso reducido en el último año disponible.
En el ámbito de la generación eléctrica, el despliegue de la capacidad fotovoltaica continúa siendo el principal motor del proceso de transición energética. La potencia instalada alcanzó en 2025 un máximo histórico, situando el grado de cumplimiento de los objetivos en este ámbito en una fase relativamente avanzada. Sin embargo, el autor considera que este ritmo de expansión difícilmente será sostenible en los próximos años, en un contexto marcado por la caída de los precios capturados por la generación fotovoltaica, el aumento de los vertidos y la creciente incertidumbre sobre la rentabilidad de nuevos proyectos. Por el contrario, el despliegue de la energía eólica sigue muy alejado de los objetivos del PNIEC, lastrado por los problemas judiciales y la lentitud de los procesos de autorización.
Almacenamiento, hidrógeno renovable y marco regulatorio: retos pendientes para la transición energética
Un elemento clave para sostener el ritmo de incorporación de capacidad renovable es el almacenamiento, ámbito en el que el retraso acumulado resulta particularmente acusado. El autor señala que se espera un cierto avance en el despliegue de baterías a partir de 2026, si bien considera que este llega tarde para cumplir los objetivos previstos. En el caso del bombeo hidráulico, las dificultades administrativas y los largos plazos de ejecución hacen muy improbable la entrada de nueva capacidad significativa antes del final de la década.
En relación con los gases renovables, el trabajo señala que el despliegue del hidrógeno renovable se sitúa muy por debajo de las expectativas iniciales. A pesar de la existencia de un volumen relevante de proyectos que han recibido ayudas públicas, la falta de demanda firme y la incertidumbre regulatoria están retrasando las decisiones de inversión. En consecuencia, el autor considera que nos terminaremos situando muy lejos del objetivo en capacidad de electrolización establecido para 2030. Por el contrario, la evolución del biogás y del biometano es más favorable, aunque en ambos casos su peso en el sistema energético sigue siendo muy reducido.
Un aspecto que el autor valora especialmente es el crecimiento de la demanda eléctrica en 2025, que interpreta como una condición necesaria para sostener el despliegue de las renovables. Sin embargo, el trabajo subraya que, con la información disponible, no se observa un avance significativo del proceso de electrificación en la industria, en el sector servicios y, especialmente, en el transporte. En este último caso, aunque en 2025 se registró un crecimiento relevante de las matriculaciones de vehículos electrificados, la previsión más realista es que el parque se sitúe por debajo de los 3 millones de vehículos en 2030, muy lejos de los 5,5 millones previstos en el PNIEC. Más relevante aún es que el esperado cambio modal hacia el transporte ferroviario, en particular en el transporte de mercancías, sigue sin materializarse. Adicionalmente, el autor considera que para apoyar de modo coherente el avance de la electrificación resulta necesario proceder cuanto antes a moderar la imposición en cascada sobre el consumo eléctrico.
Por último, el trabajo analiza los principales cambios en el marco regulatorio en el último año, destacando el papel del Real Decreto-ley 7/2026 y de las reformas en curso en materia de redes eléctricas y mercados energéticos. Asimismo, valora positivamente diversas reformas orientadas a facilitar los procedimientos de autorización administrativa en el despliegue de renovables y almacenamiento, así como la posibilidad de retrasar su entrada en funcionamiento sin que ello implique la pérdida de los permisos de acceso o de las subvenciones concedidas. Finalmente, subraya la necesidad de alcanzar acuerdos amplios que permitan impulsar la transición energética y evitar que la disparidad política dificulte la adopción de medidas necesarias para la reducción de emisiones.
Video presentación
Presentación observatorio Diego Rodríguez
Documento completo
Rodríguez, D. (2026). “Observatorio para el seguimiento de indicadores del PNIEC: 2026”. FEDEA, Estudios de Economía Española no. 2026-14. Madrid.
